Tipos de versos por su medida

¿Cómo se miden los versos?

Cuando queremos saber la medida de los versos, tenemos que contar sus sílabas, teniendo en cuenta que según la cantidad que obtengamos, recibirán una denominación diferente. Hoy tenemos una infografía sobre este tema, además de otros aspectos de la métrica en poesía.

Decir que no

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño

ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo

oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado

y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano

y nunca más
puedes cerrarla.

Mario Benedetti

Los acentos finales

Aspecto fundamental al realizar el cómputo de sílabas es la acentuación de la palabra final de cada verso:

  • A palabra aguda se le suma una sílaba.
  • La palabra grave no suma  ni resta.
  • La esdrújula exige la resta de una sílaba al cómputo.

 

Ya lo sabemos (grave)  5 sílabas
es difícil (esdrújula -1) 3 sílabas
decir que no (monosílabo=aguda +1) 5 sílabas
decir no quiero (grave) 5 sílabas

Mario Benedetti

 

Ver: Elementos rítmicos de la poesía

Sinalefa, diéresis y sinéresis

  A veces los poetas utilizan algunos recursos para no romper el esquema rítmico.

  • La sinalefa se usa para unir la sílaba final de una palabra terminada en vocal con la inicial de la siguiente, que a su vez empieza en vocal.

Frío, frío

Frío, frío como el agua del río 
O caliente como agua de la fuente 
Tibio, tibio como un beso que calla 
Y se enciende si es que acaso le quieres…

Juan Luis Guerra

 

  • La diéresis, en cambio, es una licencia que se produce dentro de la palabra:  sirve para romper un diptongo, de manera que el verso tenga una sílaba más.

Égloga II

El dulce murmurar deste rüido, 
el mover de los árboles al viento

Garcilaso de la Vega

 

  • La sinéresis, por su parte, une en una sílaba dos vocales que no forman diptongo.

Yo no quiero volverme tan loco

No me importa si soy un bandido
Voy pateando basura en el callejón

Charly García

 

Versos de arte mayor y versos de arte menor

Para empezar, podemos clasificar a los versos considerando un número límite de sílabas: si tienen como máximo 8 sílabas, son de arte menor (Ej.: Decir, hacer); si tienen más de 8, son de arte mayor (Ej.: Me dueles).

  A continuación, les presento una infografía sobre los tipos de verso y qué nombres llevan.

Ver Glosario de Literatura

 

TIPOS DE RIMA

Ver tipos de estrofas (Infografía).

EJEMPLO DE VERSOS DE ARTE MENOR:

Decir, hacer

A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

Octavio Paz

EJEMPLO DE VERSOS DE ARTE MAYOR:

 

Me dueles

Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame, escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.

Jaime Sabines

 

Fuentes:

Alonso, M. (1986). Historia de la literatura mundial. Madrid: Edaf.

Manual de métrica española

 

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